1.ª Bienal · 2010
Estoy cambiando, ¿te das cuenta?

Concepto
Mientras la vida fluye en cadenas continuas de cambios de muy diversa índole, algunos de nosotros logramos adaptarnos de forma sana a esos vientos de cambio y ajustar a ellos el desarrollo de nuestra personalidad. Otros, en cambio, se quedan detenidos, atrapados en redes de percepción estereotipadas, y llevan una vida más o menos estática.
Es muy probable que los primeros no se hayan visto privados, durante sus años de crecimiento, de la posibilidad de expresarse con libertad y creatividad. Aunque las líneas de sus dibujos salieran torcidas, tuvieron cerca a personas que seguían sus esfuerzos con cariño, respeto, interés y comprensión, y que los apoyaban… Pudieron investigar libremente lo que les interesaba y, equivocándose a veces una y otra vez y volviendo a intentarlo, descubrir y conocer así sus propias posibilidades y sus límites. Al final crecieron como personas seguras de sí mismas y con una personalidad sólida. Los otros, por el contrario, no tuvieron ocasión de investigar, descubrir, desarrollar ni experimentar, porque no había nadie a su alrededor con quien compartir esas curiosidades. A veces le compraban juguetes ya hechos y le insistían en que «fuera bueno y se estuviera quieto». Luego fue a una guardería y, un día, su madre le dijo en clase: «¡Mira, hijo, qué bien lo ha hecho Ahmet! ¿Por qué tú no puedes?». ¿Cómo iban a quedarle ganas a nuestro pequeño después de aquello?…
Se convierte en un adulto que, todavía atrapado en la sensación de no estar a la altura, se lamenta: «¡Total, yo no tengo talento, no sé trazar ni una línea recta!», y se une al «ejército» de otros adultos que se quejan como él. Esto significa que las críticas irreflexivas e hirientes que recibió de niño, cuando de vez en cuando hacía algo torcido, dejaron huellas enterradas en lo más hondo de su personalidad, porque su corazón ya había sufrido una herida irreparable…
Además de estos retratos humanos, existe también un tipo de padres que presentan a su hijo con grandes pretensiones: «Mi hijo tiene mucho talento. ¡Hace unas caricaturas maravillosas!», por ejemplo… Una vez anunciado así, se espera que el niño ande con cuidado para estar a la altura de la imagen con la que lo han presentado. ¿O acaso sus padres no se llevarían una decepción?
En realidad, son algunas de las historias que vemos con frecuencia. La primera persona, la afortunada, es más difícil de encontrar que las demás, porque es un individuo pleno. La situación de la segunda es algo distinta: sale adelante en la vida, desde luego, pero cuánto nos habría gustado que fuera una persona más fuerte, feliz, segura de sí misma y emprendedora… Y la última tampoco lo tiene fácil, ¡porque se ve obligada a estar siempre a la altura de lo que los demás esperan de ella!…
Como hemos intentado señalar más arriba, aunque entre los beneficios que puede aportar una «educación artística» de verdadera calidad está también su contribución al desarrollo de una personalidad sólida, puede decirse que no se comprenden lo suficiente el lugar y la importancia de esta materia —cuyo alcance queda limitado ya desde su propio nombre, «clase de dibujo»— frente a otras disciplinas técnicas.
Además, por alguna razón, los adultos a veces imponemos a nuestros niños y jóvenes nuestros propios juicios de valor —que pueden estar cargados de estereotipos sobre las normas de belleza— y esperamos que copien los modelos que hemos elegido. Quien consigue imitarlos bien recibe elogios, y su trabajo incluso se cuelga en la pared. Los demás acaban convencidos de que «no tienen talento». ¿Pueden estos métodos restrictivos, que todavía se aplican aquí y allá, ayudar a transmitir la confianza en uno mismo, la cualidad de la personalidad que más se necesita a lo largo de la vida?
Niños y jóvenes son quienes más acusan los efectos, a veces inquietantes, de los cambios que se producen en su entorno, en la sociedad y en el mundo en que viven. Al margen de que el cambio corporal que llega con la edad es ya de por sí un proceso muy particular, también pueden vivir los efectos de transformaciones que avanzan paso a paso o que, a veces, irrumpen de repente y trastocan su vida cotidiana. A lo largo de un crecimiento intenso, entusiasta y, en ocasiones, contradictorio y doloroso, las bellas artes —siempre que respeten la individualidad— son un camino único entre las posibilidades de exteriorizar lo que sienten / piensan sobre lo que ocurre en su mundo interior.
¿Qué pueden sentir cuando, de tanto en tanto, llegan a distintas «encrucijadas»?… En relación con interrogantes como estos, el concepto de esta iniciativa, la primera Bienal de Arte Infantil y Juvenil de Turquía, recibió el nombre de «Estoy cambiando, ¿te das cuenta?».
Quienes participan en esta Bienal desde distintas regiones de nuestro país nos abren sus puertas y nos invitan a su mundo de percepciones, a la luz de esa mirada de horizontes amplísimos que les da la juventud. Si el arte es una especie de «magia» capaz de poner en marcha los procesos psicodinámicos de las personas, los «lenguajes» de las líneas trazadas, de la pintura que se derrama, del barro que se amasa y de los bloques que se tallan se han convertido en confidentes de niños y jóvenes, y comparten con nosotros sus anhelos, sus inquietudes y sus alegrías. ¿Y qué decir del efecto de esos rojos y amarillos que envuelven su yo más íntimo?… Quizá puedan llevarnos de visita a las plazas soñadas de inmensidades sin límites que no pisamos desde nuestra propia infancia.
La gran diversidad de edades de quienes participan en la Bienal es una oportunidad interesante para el público: las obras muestran rasgos propios de edades muy variadas. En la exposición se encontrarán conjuntos dinámicos que surgen en el curso de un «flujo orgánico» y que dan a ver formas de expresión muy distintas, de los 4 a los 18 años. Hay aquí trabajos de expresión espontánea. También podrán conocerse obras artísticas que son fruto de métodos de trabajo desarrollados en talleres —pensar (cuestionar), aplicar lo aprendido, investigar y diseñar, producir y evaluar—, métodos que, además de libres, pueden calificarse de disciplinados y metódicos.
Nos enorgullece presentar esta Bienal, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional de la República de Turquía y en la que niños y jóvenes alzan su «voz».
Sonja Tanrısever, curadora, septiembre de 2010
Curaduría: Sonja Tanrısever, Esra Çelikkanat, Maria Sezer
Comisarios

Maria Sezer
Curadora
Leyla Sakpınar
Curadora

Esra Çelikkanat
Curadora

Gazi Selçuk
Curador
Sonya Tanrısever
Curadora
Özcan Yurdalan
Curador
En cifras
Calendario
- 25 Kasım 2010Inauguración
- 25 Aralık 2010Clausura






